01
jun

¿Por dónde empezar la reforma de una vivienda?

Lo primero que tenemos que hacer es decidir qué queremos, qué utilidad tendrá el espacio a reformar. Aquí no vale decir: es para vivir. Tenemos que saber cómo queremos vivir, que nos gusta hacer o que nos gustaría poder hacer ahí. A partir de aquí, lo que hay que hacer es informarnos sobre qué normativa nos afecta, qué podemos hacer y qué no. Si sólo se trata de una reforma interior es más sencillo, pero si la reforma implica una ampliación, por ejemplo, debemos saber si es posible con lo que tenemos. En el caso de querer reformar un local comercial, este factor toma aún más importancia: cómo afectará la reforma a la fachada, a los rótulos, a la salida de humos…

Una vez tenemos claro nuestro objetivo y sabemos que podremos llevarlo a cabo, os recomendamos hablarlo con un profesional. De todas formas, aquí os explicaremos la base para poder tirar hacia adelante con la reforma.

¿Qué es lo más importante para vosotros? Cuánto os va a costar la reforma. No es una pregunta tan simple. Muchos profesionales serán reticentes a la hora de establecer un presupuesto y os dirán que haciéndolo por horas os saldrá mejor. Esta es una elección que debéis tomar vosotros mismos, pero siempre aconsejamos pedir dos o tres presupuestos.

¿Cómo pedir tres presupuestos y que todos cuenten lo mismo? Realizando lo que serían mediciones: un escandallo o precio fijo de toda la obra. Para ello podéis haceros un cuadro (por ejemplo, con Excel) con todas las cosas que hay que hacer: tirar paredes al suelo, desmontar, alicatar por metros cuadrados, enyesar techos…a partir de este documento podéis ir a ver a diferentes profesionales y así todos os harán los presupuestos en relación a los mismos factores.

Una vez tengamos los precios de todo, escogemos aquel que nos transmita más confianza y que no siempre tiene que ser el más barato. Hay que recordar que en una reforma vosotros sois los máximos responsables, por lo tanto si contratáis a un profesional muy económico, y resulta que no está dado de alta como autónomo, podéis tener un problema muy caro. Cuando hayamos decidido quién hará la reforma, necesitaréis establecer un planning: qué día se empieza, qué se hace primero, cuántos días va a tardar… de esta manera nos aseguramos un poco más tener el control y organizar las tareas. No hay nada peor que tener que parar una obra a la mitad por una mala planificación y hacer que ésta se eternice.

Con todo esto planificado, y una buena comunicación con todos los agentes involucrados en la reforma, ¡ya estarás en condiciones de empezar con muchas garantías de éxito!